Hace poco más de un año presentamos aquí el Plan México. Desde entonces, hemos formado comités y consejos de inversión alineados con la visión y objetivo plasmado en el Plan México: volver a ser una de las diez economías más grandes del mundo.
Esta ambiciosa meta requiere crecimiento económico sostenido y superior al que estamos acostumbrados y al observado en los últimos unos años. Reconocer que no estamos creciendo lo suficiente para consolidar no solo el Plan México, sino una verdadera transformación debe ser, desde ahora, el primer paso en cualquier discurso, plan y acción oficial en el que se hable de economía, de pobreza, de inversiones, de desarrollo.
No podemos ni debemos dejar atrás el optimismo que caracteriza a nuestro país y su gente, pero debemos ser conscientes de que ese optimismo debe ir acompañado de acciones concretas que avancen esta prioridad nacional. Esas acciones deberán, paulatinamente, generar resultados que nos encaminen hacia ese agresivo objetivo del Plan México.
Debemos ser conscientes de que la meta es agresiva, pero estoy convencida de que poner la mira más baja limitaría el alcance de lo que somos capaces de lograr cuando nos lo proponemos. Es cierto, el ambiente geopolítico parece lejos de ser ideal y se puede ver como un viento de frente a nuestros planes; también se podría pensar que existen muchas variables que no podemos controlar en este océano de cambio constante en el que navegamos.
Sí, podemos ser optimistas y al mismo tiempo saber que es importante y necesario reconocer la existencia de esos obstáculos, pero es aún más importante -y urgente- identificar aquellas variables y condiciones sobre las que tenemos influencia y podemos controlar. Somos un país grande, orgulloso y luchón. Obstáculos temporales no deben distraernos de nuestra meta y es por eso que, ante un camino que parece de subida, pongo a su consideración un renovado impulso a la verdadera transformación, acompañada de acciones específicas que están bajo nuestro control y con un muy necesario sentido de urgencia.
Los avances en la reducción de la pobreza o la recuperación histórica y justa de salarios mínimos nos deben motivar a reforzar intenciones y acciones; sin embargo, debemos saber que fuera de cualquier ideología que exista en este o futuros gobiernos, dichos avances no serán sostenibles si no vienen acompañados de crecimiento económico sostenido.
Crecimiento económico que se vea desde el puesto de la esquina hasta la multinacional que apuesta por invertir en México. Crecimiento económico que permee a todos los rincones de la economía. Crecimiento económico que detone ese potencial que debe tener una economía del tamaño de la nuestra.
Es con crecimiento económico que podemos reducir nuestra dependencia a mercados externos mientras el mercado doméstico crece. Es con crecimiento que podemos aspirar a seguir no solo reduciendo los niveles de pobreza que crecieron por 30 años, sino a que nuestra clase media se consolide y pase a representar cada vez más una proporción mayor de los hogares del país.
Una clase media que consuma más y mejor porque su nivel de ingreso crece junto con la economía nacional. Debemos aspirar a que cada vez más mexicanos puedan adquirir los bienes y servicios que nuestra economía genera y solo así es que romperemos ese círculo vicioso que nos condena a trabajar por migajas, enfocado en maquila de bajo valor agregado y que se ha vendido al mundo como un país que ofrece, principalmente, mano de obra barata.
Hoy damos el primer y más necesario paso en un cambio de actitud que provoque cambios estructurales alineados con nuestro objetivo de mediano y largo plazo planteado en el Plan México. Ese primer paso es insistir en reconocer que, como país, tenemos un problema: no estamos creciendo lo suficiente y eso requiere un golpe de timón.
Solo así podremos romper el techo de crecimiento potencial de nuestra economía que en las últimas décadas ha sido inferior al 2% anual. A partir de hoy, cada conferencia de prensa, cada evento relacionado con la economía incluirá un anuncio de al menos una acción específica que derribe barreras y obstáculos o que alinee condiciones e incentivos para apoyar el crecimiento y la competencia económica.
A los gobernadores y alcaldes, algunos presentes aquí, los invito a alinearse con esta nueva prioridad nacional, ajustando en la medida de lo necesario sus planes y acciones en materia económica, de infraestructura, de regulación. El gobierno federal condicionará recursos y obras en la medida en que estados y municipios apoyen esta gran cruzada nacional por el crecimiento.
De igual forma, invito a los poderes legislativo y judicial a hacer parte de su agenda acciones consistentes con un enfoque al crecimiento económico.
En los siguientes días y semanas, en cada evento público, anunciaremos acciones específicas. Hoy, giro instrucciones al Servicio de Administración Tributaria para que, a partir de marzo, el 95% de las devoluciones de IVA se resuelvan completamente en menos de tres semanas y que solo en casos excepcionales justificados se retrasen o peleen.
Agradezco a funcionarios y ciudadanos su apoyo a este renovado compromiso por el crecimiento nacional.
— Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, febrero 15 de 2026.
Aquí podrás encontrar más columnas de opinión de José De Nigris

