Turbamulta

Confieso que he pecado

Nunca antes había confesado, santo padre, los terribles pecados que he cometido.

Recuerdo que cuando era pequeño sufría de una gran culpabilidad y me escondía detrás de los muebles y las cortinas para pecar en tu contra con textos de Verne, Salgari y Blyton.

Conforme crecí el pecado se hizo aún peor, descubrí a los neoliberales estadounidenses por culpa de mi padre, un empedernido lector de best-sellers. Nunca antes me sentí tan sucio por causa de los cerdos capitalistas.

Durante mi adolescencia me tiré a la concupiscencia y viajé a la Tierra Media, a Arrakis, a la Fundación y a la Calle Baker; lugares de perdición fundados sobre el terrible pecado del texto escrito para el placer degenerado de tus hijos.

Confieso que viajé a bordo del Pequod, seguí los pasos de los mercantes venecianos y las marcas de Arne Saknussemm en los pasadizos de la tierra; también escuché las últimas palabras de David Bowman antes de sumergirse en el infinito…

Conocí los relatos sobre épocas pasadas, de países lejanos y de gente muy distinta en aspecto y forma de pensar; no sabía el mal que hacía a mi alma tanta lujuria.

Mi deseo de fugarme a otros lugares se transformó en una carga que día con día me obligaba a recorrer páginas y páginas con dedo tembloroso, sabiendo que con ello la pureza de mi alma se iba perdiendo en medio de la asquerosa infección del placer.

Mi vida se ha transformado en una terrible caverna de vicio y maldad; no pienso más que en el placer obsceno y hediondo de sumergirme en las palabras, sumergirme en esa voz, como escribía Sagan, que me hablaba al oído desde otros lugares y otras épocas, esa voz que poco a poco carcome lo que resta de mi alma, mi inocencia, mi deseo de ser agradable a tus ojos.

Ahora no soy más que un asqueroso pecador al que, en esta tardía etapa de su vida, se da cuenta del mal que se ha provocado y que ha provocado en los demás.

Perdóneme padre, porque he leído.

Foto de Jessica Ruscello en Unsplash

Armando Reygadas
Viví la revolución digital en carne propia; di mis primeros pasos en medios tradicionales impresos y la radio AM; desde ahí salté a Internet. Comunicador especializado en tecnología, redes sociales, medios digitales y marketing en línea; me dedico a la ‘blogueada’ desde los 90s y participo en varias publicaciones como Reseñando.com y Conexionistas.com.mx donde tenemos un podcast.

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