Turbamulta

Homeopatía del bienestar

[Disclaimer]

Siempre que empiezo a hablar de homeopatía, acabo peleado con alguien. Así que si usted es de los que piensa que los chochitos con azúcar y el agua destilada curan, le recomiendo que no siga leyendo.

[Termina disclaimer]

La homeopatía fue inventada en una época en que la medicina, tal como la conocemos hoy, no existía. Entonces se basaba en sangrías y sanguijuelas, por lo que los doctores eran vistos con mucho miedo debido a que era muy difícil sobrevivir a uno de sus tratamientos.

George Washington, el general revolucionario y primer presidente de Estados Unidos, comenzó a sentirse mal de la garganta y para “curarlo” el doctor recetó extracción de sangre. Le sacaron más de dos litros lo que le causó la muerte a las pocas horas. Tenía 67 años y lo que podría haber sido una infección en vías respiratorias.

Los doctores lo desangraron hasta la muerte.

Cuando la homeopatía llegó fue recibida con mucho optimismo debido que, a diferencia de su contraparte, tenía una gran ventaja: no mataba.

No hacía nada, pero no era causa de la muerte. Ya si la enfermedad evolucionaba y el paciente se curaba. ¡Albricias! ¡Fue la homeopatía!

Desde esos entonces la medicina ha evolucionado de una manera espectacular, desde el concepto de higiene y prevención, el descubrimiento de los antibióticos y las vacunas, la utilización de químicos y sustancias hasta los métodos más modernos de diagnóstico y terapia, esta ciencia ha pasado por una evolución exponencial transformándose en una de las principales causas de la disminución de la muerte infantil y el aumento de la esperanza de vida en todo el mundo.

Qué levante la mano aquella persona que no le deba a la medicina estar con vida el día de hoy.

¿Qué mejoras ha presentado la homeopatía en ese mismo espacio de tiempo?

Ninguna, nada, nothing…

Los homeópatas siguen agitando sus frasquitos de agüita y diluyendo a proporciones indetectables sustancias de dudosa calidad para entregar a sus seguidores.

Si ya sé. Mucha gente puede argumentar que a su tía o a su abuelito lo sacó de alguna enfermedad o dolencia; que ya la habían visto todos los especialistas del hemisferio occidental y que todos eran tan tontos o tan dependientes de la maldita medicina que prefiere mantener enferma a la gente para así exprimirla mejor, que no pudieron hacer nada.

Es una pena decirle que los casos anecdóticos de madrinas y tías curándose con chochos no son prueba de que una medicina o un tratamiento funcione. Ningún tratamiento homeopático ha sobrevivido el largo procesos a través de múltiples pruebas de doble ciego a las que están obligadas las medicinas de verdad.

Por eso es que, saber que tenemos a un secretario de salud como Jorge Alcocer que tiene el maldito atrevimiento de salir a decir que “ramas como la homeopatía deben alentarse, además de los remedios que nacieron en las zonas rurales”, hace que me den calambres de los que no se quitan con chochos.

Cuando los chinos, luego de su revolución, descubrieron que ni de relajo tenían la capacidad humana e industrial de atender a su población con medicina moderna, resolvieron darle un empujón a la “medicina tradicional” fomentando que la gente se atendiera con médicos tradicionales

Esta, aunque no cura casi nada, por lo menos les daba el efecto placebo de saberse atendidos por un gobierno que se decía del pueblo. Con el tiempo, China ya ha tenido varias generaciones de médicos así como la capacidad de otorgar tratamientos de médicos de verdad, por lo que la medicina tradicional está quedando como un recursos para esos viejitos que siguen siendo fieles a la tradicional.

Las nuevas generaciones van al hospital.

La idea de que esa medicina tradicional china es efectiva solo se la quedaron los hippies añosos occidentales que piensan que si algo proviene de Asia es bueno, sabio, santo o trascendental, por el simple hecho de haber sido inventado allá.

Una pena que tengamos un gobierno capaz de poner en peligro la salud de la gente con charlatanerías como la homeopatía o, pensando mal, ¿será que para no gastar en medicinas, nos quieren aplicar el modelo chino?

Fotos de Hal Gatewood en Unsplash y la Secretaría de Salud.

Armando Reygadas
Viví la revolución digital en carne propia; di mis primeros pasos en medios tradicionales impresos y la radio AM; desde ahí salté a Internet. Comunicador especializado en tecnología, redes sociales, medios digitales y marketing en línea; me dedico a la ‘blogueada’ desde los 90s y participo en varias publicaciones como Reseñando.com y Conexionistas.com.mx donde tenemos un podcast.

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