Turbamulta

Tengo derecho a no vacunarme

Estoy harto de que nos quieran obligar a vacunarnos, eso es fascismo, eso es propio de dictaduras obligar a la gente a que realice cosas en contra de su voluntad.

No se ponen a ver que nosotros, los más inteligentes, nos hemos informado en Internet; horas y horas de YouTube no pueden estar equivocadas, no como esos científicos que ni siquiera saben nada, como si la ciencia fuera la respuesta a todos nuestros problemas.

Cualquiera que se haya informado un poco sabe que la pandemia o mejor dicho, la plandemia, es cosa prefabricada y que no es tan peligrosa como nos lo han querido vender; por esa misma razón la vacuna es tan solo una forma de control.

Ojo, no estoy diciendo que nos vayan a poner un chip o algo ¡no soy tan estúpide! (si, con “e”), pero lo que si es que ahorita se las están vendiendo a los gobiernos pero dentro de poco nos la van a querer vender a nosotros.

Además, pretenden que se las pongamos a nuestros hijos y ni siquiera saben las consecuencias, jamás le pondría algo así a mis hijos. Ellos ni siquiera se enferman y ahora pretenden que con una vacuna ellos permanecerán sanos.

¿¡Dónde se ha visto eso!?

Por eso nosotros no aceptaremos que nos hagan eso que están haciendo a Francia y a los franceses ¡pretenden instaurar una dictadura! Nosotros tenemos derecho a no vacunarnos, está entre los derechos humanos.

[por supuesto que todo lo que escribí arriba es sátira]

Anuncia el presidente francés Emmanuel Macron una serie de medidas para obligar a los ciudadanos a vacunarse… y las redes arden.

Un discurso muy interesante el que dio: “…en el país de Louis Pasteur, la ciencia y la Ilustración, todavía dudan en utilizar la única arma disponible contra la pandemia”.

Lo increíble es que, al leer los comentarios en redes sobre la nota, uno de inmediato comienza a dudar del sistema educativo: una gran mayoría acusando al presidente de ser autoritario y hubo quien no dudó de tildarlo de fascista.

¿Dónde queda mi derecho a ser un imbécil?

Como si una crisis de salud, que ha cobrado millones de vidas alrededor del mundo, fuera algo que analizar desde esta perspectiva. Cualquier persona inteligente reclamaría la aplicación de la vacuna como un derecho humano.

Y eso ocurre en el país de Pasteur, la ciencia y la ilustración, ¿qué podíamos esperar del país de Capulina, la Chimoltrufia y Siempre en Domingo?

A manera de respuesta me dio mucha risa, pero me hizo reflexionar sobre estos supuestos “derechos”, una perorata que alguien escribió en un café en Estados Unidos. En pocas palabras alegaba que, como los clientes tenían el “derecho” de no usar cubrebocas, los empleados del restaurante tenían el “derecho” a no lavarse las manos después de ir al baño y a no utilizar medidas higiénicas a la hora de manejar los alimentos. Estaban en todo su derecho en negarse a hacerlo.

A mí me sigue pareciendo increíble que una persona medianamente educada se pueda atrever a “dudar de las vacunas”.

Una de las principales razones de la explosión demográfica que vivimos durante el último siglo, son las vacunas. Gracias a estas, la mortalidad infantil se redujo a niveles que nunca en la historia se habían logrado. Más niños lograron llegar a la edad adulta, no sólo vivos, sino también sanos.

Los que somo de generaciones más antiguas podemos localizar en nuestros recuerdos personas que sufrieron de polio, enfermedad degenerativa que condenó a muchísima gente a vivir atados a muletas, sillas de ruedas y otros aparatos ortopédicos.

Hoy no se ve a ningún niño que haya sufrido por la polio. ¿Por qué? Porque hasta hace muy pocos años nuestro país era ejemplo a nivel mundial de vacunación.

Otra cosa de la que no responden esos que creen que las vacunas “no son buenas” y que obligar su aplicación es un abuso de autoridad, no se acuerdan que, en México, TODOS los niños requieren tener una cartilla de vacunación completa para ser aceptados en la escuela.

La vacuna es OBLIGATORIA para estudiar en este país.

Hasta el momento lo único que tenemos para combatir la terrible plaga del Covid es la vacuna, desarrollada por científicos que han dedicado su vida a este tipo de actividades. Estoy seguro que, durante la crisis de la influenza a principios del siglo pasado, si alguien hubiera ofrecido algo similar a lo que ahora tenemos, esa persona hubiera sido elevada a un rango ligeramente inferior al de dios.

Y quizá el mejor argumento para los que piensan que el no vacunarse es un derecho: esta vacuna (como todas las que nos ponemos a lo largo de la vida) es una obligación para nuestros semejantes.

Lo hacemos por el compromiso que tenemos de vivir en sociedad.

Foto de National Cancer Institute en Unsplash

Armando Reygadas
Viví la revolución digital en carne propia; di mis primeros pasos en medios tradicionales impresos y la radio AM; desde ahí salté a Internet. Comunicador especializado en tecnología, redes sociales, medios digitales y marketing en línea; me dedico a la ‘blogueada’ desde los 90s y participo en varias publicaciones como Reseñando.com y Conexionistas.com.mx donde tenemos un podcast.

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