Basta darse una vuelta en los cochambrosos pasillos de X, otrora Tuirer, para descubrir el grave problema de desinformación, prejuicio e ignorancia que parecen ser el común denominador de una muy importante fracción de usuarios de redes sociales que, desde fuera de Estados Unidos, se sienten MAGAs.
Luego de la victoria de los demócratas en la mayoría de las carreras electorales de Estados Unidos, los republicanos wannabe de esta Latinoamérica ignota se destaparon y dieron a conocer sus esperpénticas opiniones.
“No entiendo por qué los texanos votaron por el comunismo” asevera un individuo que en su avatar tiene una foto con sombrerito texano. Parece ignorar que los demócratas tienen de comunistas lo que Moderatto tiene de banda de rock.
Una cuenta, que a leguas se le ve muy religiosa amenaza con que “muy pronto no los van a dejar tener servicios religiosos cristianos”; mientras otra asevera que la perdición de los electores fue que la gasolina cara los obligó a votar por el Islam.
Un fulano que se autodenomina “Country Regio” se queja de que Texas se llenó de “chiriwilos” californianos para tumbar “el último bastión de occidente”, como si las camionetas con testículos, la música country, el barbecue y la cultura de las armas fuera el epítome de la civilización occidental.
Otro impresentable, a todas luces fanático católico, reclama airadamente a sus correligionarios por votar a los demócratas llamándolos traidores y aseverando que la única forma de limpiar ese pecado es la de ir a confesarse.
Como si el voto azul fuera una especie de anatema (estaría interesante saber por qué partido votó el Papa)
Por supuesto que la discusión es elevada por muchos adoradores de la oligarquía; Los defensores de Elon Musk salieron a llorar su pérdida y por ahí alguno afirmó que si los malvados socialistas se atreven a “tocar” al pobre trillonario, tendrán un motivo para iniciar una guerra civil.
¡Pobrecito Musk, que todo mundo quiere abusar de él!
Llama también la atención cómo desde México muchos anuncian la caída de la democracia americana, del estilo de vida moderno y de la propia civilización occidental en manos de los demócratas. Su miedo es que estos van a inundar las blancas planicies de Kansas con horribles prietos inmigrantes, musulmanes exigiendo la Sharia y sin olvidar, por supuesto, a los malvados ateos.
Para estos geopolíticos de empanada, tortilla y arepa, la llegada de algunos representantes, senadores y gobernadores de oposición, es una especie de maligno golpe de estado con el cual se va a desmoronar la hermosa civilización del consumismo y el conformismo.
El fenómeno de los latinos apoyando a Trump y sus secuaces siempre me ha parecido digno de estudio; tal vez siguen pensando que van a venir a quitarnos al mal gobierno que sufrimos. Que son una especie de adalides que se han comprometido por la libertad mundial cuando en realidad no tienen compromiso ni con sus propios hijos. Y sin olvidar que estos solo los miran con desprecio.
Tal vez piensan que sus valores derechistas de “tía panista” los hacen “hermanos en la lucha” con los MAGA, siendo que estos ni se enteran de lo que ocurre fuera de su país.
En fin, sin duda alguna uno de los fenómenos del mundo que nos tocó vivir y que nuestros descendientes mirarán con estupor.

