El futuro de la IA pinta tan prometedor que sus creadores ya tienen preparada su ruta de escape
Una de las malas noticias que recibimos esta semana es la designación del billonario Elon Musk como encargado del llamado «Project Meridian«, un grupo enfocado en estudiar el futuro de la guerra y definir qué armas, tecnologías y capacidades militares necesitarán las Fuerzas Armadas de Estados Unidos (EEUU) en los campos de batalla del futuro.
En otras palabras, desarrollar armas con base en las actuales tecnologías de Inteligencia Artificial (IA), drones y otros elementos de la guerra moderna.
Es muy conocida la relación amor y odio que ha mantenido el empresario con el presidente Donald Trump desde que éste inició su segundo mandato. Sabemos que al mandatario le encanta codearse con los billonarios.
Y, hablando de billonarios, Trump realizó de manera reciente una cumbre de alto nivel con los principales “Tech Bros” involucrados en el tema de la IA. Una de las joyas que surgieron de esta reunión fue la convicción con la que declaró que esta es muy segura y que cualquiera que diga lo contrario es un woke, comunista y enemigo de la civilización, EEUU y la humanidad.
Lo que llama la atención de este tema es que, mientras el presidente se esfuerza en decir que todo va muy bien y no es necesario limitar a esta incipiente industria (ya siente la respiración de los chinos en la nuca), son las propias empresas investigadoras de IA las que nos han venido advirtiendo sobre sus peligros.
Además, algo que me parece sumamente escabroso es la forma en que quienes encabezan estas listas de interés por la IA se están preparando para “el gran futuro” que nos depara:
Elon Musk, Sam Altman (CEO de OpenAI), Mark Zuckerberg (Meta) y Peter Thiel (PayPal), entre muchos otros, ya han construido sus propios «doomsday bunkers«, es decir, refugios diseñados para sobrevivir a un apocalipsis y resistir ataques nucleares, pandemias, colapsos climáticos o disturbios sociales masivos.
Es como ver al piloto del avión en el que viajamos poniéndose el paracaídas mientras nos asegura que todo va muy bien.
Está demostrado que a dichos millonarios lo que menos les importa es la “gente de a pie”. A su paso previo por el gobierno de EEUU, Elon Musk cortó las ayudas de USAID a países pobres, condenando a millones de niños al hambre y la enfermedad; Peter Thiel sostiene que la democracia es una pérdida de tiempo y que la sociedad debería de ser manejada con mano dura y estricta por “mentes superiores” (como la de él).
De todo esto que he escrito más arriba podemos llegar a la fulminante conclusión: estos billonarios ni se preocupan por nosotros y, lo peor, ya tienen listos sus botes salvavidas para abandonar el barco de la humanidad cuando lo peor ocurra.
La noticia de que Musk, uno de los promotores del transhumanismo y la IA, se va a hacer cargo de modernizar la industria militar estadounidense parece ser el inicio de una película de ciencia ficción protagonizada por Arnold Schwarzenegger.
No sé ustedes, pero yo sí estoy asustado…

