El presidente Donald Trump presentó la Super Intelligence Force (SIF), un nuevo organismo federal que busca coordinar al gobierno y a las principales empresas tecnológicas en el desarrollo y regulación de la inteligencia artificial, rebautizada oficialmente como super inteligencia.
El anuncio se dio tras la firma del “Historic White House Accord”, un acuerdo con compañías como OpenAI, Google, Meta, Anthropic, Nvidia y SpaceXAI. Según Trump, el pacto es “moralmente vinculante” y establece un marco de autoregulación con auditorías internas, externas y revisiones de juntas directivas.
La SIF estará encabezada por Jay Clayton, director de Inteligencia Nacional, acompañado por Andrew Ferguson (FTC), Emil Michael (Pentágono) y Scott Kupor (Oficina de Gestión de Personal). Todos reportarán directamente al presidente y a la jefa de gabinete Susie Wiles.
Trump insistió en que Estados Unidos debe liderar la carrera global de la super inteligencia, diferenciándose de China y la Unión Europea, que ya avanzan en marcos regulatorios más estrictos. “Estamos entrando en una nueva era tecnológica y debemos hacerlo con responsabilidad”, señaló.
El acuerdo plantea que las empresas colaboren con consumidores, grupos religiosos y proveedores de infraestructura para definir estándares de seguridad. Sin embargo, críticos advierten que los compromisos son voluntarios y carecen de fuerza legal, lo que deja abierta la discusión sobre su efectividad real.
Con este anuncio, la Casa Blanca busca posicionar a la super inteligencia como un tema estratégico de seguridad nacional y competitividad global, aunque el debate sobre los riesgos y beneficios de esta tecnología apenas comienza.

