La IA permite a los ricos acceder a las habilidades al tiempo que despoja a la gente con habilidades de la capacidad de acceder a la riqueza
— Texto atribuido a la cuenta @Jeffowski en X
Escribía la semana pasada sobre las posibilidades de que un apocalipsis de la Inteligencia Artificial (IA) pudiera llevarnos a la extinción de la humanidad.
Y aunque muchos expertos aseveran que esto es una exageración, no da nada de tranquilidad enterarnos de que los poseedores de grandes fortunas —y que están involucrados con la IA— se han construido doomsday bunkers para sobrevivir al colapso de la civilización.
Es por ello que ahora me gustaría contrastar esas opiniones:
Encontré un video de YouTube sumamente interesante: Fue publicado por el canal New Money, dirigido por Brandon van der Kolk y que es un espacio especializado en temas de inversión y dinero.
En el capítulo al que me refiero el anfitrión entrevista a Steve Eisman que, por si no lo ubicas, es uno de los protagonistas de la película The Big Short y cuyo personaje fue interpretado por Steve Carell.
En la película (y en la vida real) Eisman fue uno de los primeros en ver venir la crisis de la vivienda en Estados Unidos en 2008 y no solo fue capaz de crear instrumentos para que sus inversiones no se vieran afectadas, sino también, lucrar con esta.
Obviamente, está considerado como una especie de genio incomprendido del mundo de las finanzas.
Durante la charla Eisman suelta una joya al aseverar que las advertencias apocalípticas que hemos escuchado durante los últimos meses son una histeria manufacturada por los propios desarrolladores de la IA (OpenAI y Anthropic) para sacar a las empresas chinas del negocio, eliminar a la competencia y crear así un exclusivo duopolio para explotarla.
Una de las razones para explicar esto, según Eisman y muchos analistas más, es que a pesar de las grandes promesas realizadas la IA no ha podido —ni de lejos— transformarse en la fuerza revolucionaria capaz de llevar a la humanidad a la utopía.
No ha pasado de ser más que nuestro asistente de lujo; un esclavo digital con la capacidad de realizar actividades avanzadas pero que nunca podrá llegar más allá de lo que nosotros mismos, como especie, seamos capaces de hacer.
La IA podría concentrar toda la sabiduría, pero es incapaz de dar el siguiente paso sin que un ser humano lo dé antes.
El verdadero problema apocalíptico que puede causar la AI es muy diferente:
Las grandes firmas tecnológicas (Google, Microsoft, Meta, X y varios más) han realizado inversiones sin precedentes al transferir billones de dólares a OpenAI y Anthropic para comprar chips y construir centros de datos.
Mientras que el Big Tech ya se ha quedado sin flujo de efectivo por estas inversiones, las firmas desarrolladoras siguen sin generar ganancias y no parece que vayan a hacerlo en esta década.
Si el avance de la IA no logra alcanzar sus metas —y los desarrolladores no empiezan pronto a generar utilidades— podrían causar un efecto dominó que no solo tumbaría a los gigantes y al sector tecnológico, sino que llegaría a afectar a toda la economía mundial ya que podría generar una crisis económica peor que la de 1929.
Al parecer esta burbuja de la IA podría reventar en los próximos cinco años y llevarnos a la edad de piedra en lo que a términos económicos se refiere.
En pocas palabras, seguimos sin tener buenas noticias.

