Salta Muros
De manera reciente, en ese megapatio de secundaria en que se ha transformado X (antes Twitter) el pleito entre algunos aficionados mexicanos y del sur del continente ha llegado a proporciones ridículas. Los insultos van y vienen para alcanzar, en la mayoría de los casos, estereotipos en extremo absurdos.
Uno de los que más me han llamado la atención es el apelativo de “Salta Muros” emitido de manera muy despectiva por hinchas de varios países sudamericanos en contra de los mexicanos y que hace alusión a la gran migración que siempre se ha dado desde nuestro país a Estados Unidos.
La verdad es que me dan risa las formas en que muchos pretenden insultar, pero este epíteto en particular me hizo pensar.
¿Es ofensivo decirle a alguien “Salta Muros”?
Un “Salta Muros” es una persona, no necesariamente de origen mexicano, que ha tomado la muy difícil decisión de intentar hacer fortuna en Estados Unidos.
Una persona llevada por la desesperación, pero también por un feroz deseo de salir adelante, toma el riesgo de caminar miles de kilómetros, de internarse en selvas y desiertos, de atravesar territorios controlados por los seres humanos más nefastos y de internarse en un país cuyas autoridades no los quieren y hacen lo imposible por evitar su paso, la mayoría de las veces, pisoteando sus derechos humanos.
Gente que no duda en trabajar de sol a sol, a veces en los oficios más duros; gente que se ha ganado a pulso la etiqueta de “responsable y trabajador”; gente que se incorpora a la economía desde su punto más bajo y se transforma en un motor que nadie ve, que muchos critican, pero que casi nadie se entera de su importancia.
Gente que semana a semana, mes a mes, traslada parte de la riqueza que generan a sus familias en sus países de origen y se transforman en patrocinadores lejanos que, en muchos casos, forman parte de todo un sector de la economía de su tierra.
No, la verdad es que muy pocos tienen el valor o las agallas de dejar todo lo que conoce y quiere para salir a buscar una mejor vida e insertarse en un país con una cultura diferente y a veces opuesta.
Ser un “Salta Muros” no es una ofensa, es un calificativo que muy pocos merecen.
Por lo pronto, yo tampoco me lo merezco.

